
Mira, son estos, y los pagaré algún dia, con mis ahorros, con el sudor de mi frente (un poco bíblico ha quedado esto), o quien sabe, quizás algún papa noel o rey mago despistado...
No tendré que dar explicaciones justificando de dónde han salido, ni se tendrán que quedar en el armario para no dar el cante. Daré el cante generando la admiración de las que conocen el lacado rojo de la suela. Y no quiero ningún Vuitton regalado, ningún Frank Muller en el cajón, si tengo algún artículo de lujo será mio, solo mio, y lo podré lucir bien orgullosa.
Atención Rita, atención Costa, atención Correa, y por desgracia muchos más, los ciudadanos sabemos lo que cuestan las cosas. Vosotros las acabareis disfrutando en sombra.