sábado, 28 de agosto de 2010

vademecum


Ferrogradumet para la anemia.
Eleuterococo y Gingko para la concentración.
Redoxon para el cansancio.
Pilexil para la caída del pelo (era eso o peluca).
Valeriana para la ansiedad y los nervios.
Cetrizina para la alergia, ya solo me faltaba esa aguita picante resbalando por el interior de mis fosas nasales para acabar de estar contenta.

He mirado que sean compatibles, no hay ningún problema, pero tomo demasiados potingues, el hierro y las vitaminas no los puedo dejar, son indicaciones de mi médico, me acompañarán de por vida... el resto son autoimpuestos por causas sobrevenidas, y creo que todas tienen relación.

Ya llegará noviembre y con él la calma...

miércoles, 11 de agosto de 2010

No puedo con mi cuerpo, este verano se está convirtiendo en insufrible, entre el calor, el montón de gente que encuentras allá donde vas... hasta en mi reducto de tranquilidad dominical no queda un palmo de arena donde poner la toalla!!! allí!! donde a la hora de la comida solo quedamos unos cuantos que la llevamos en la mochila...
Estoy empezando a odiar el verano, el año pasado ya me pasó algo similar, hacia septiembre empecé a añorar la rutina invernal, este año ya lo llevo padeciendo unas semanas. Supongo que el hecho de que el verano pasado hice muchas más actividades que éste también ayuda.
Lo único que me queda es pensar que todo acaba, aunque solo pensar que el año que viene también tiene verano ya me da pereza.

lunes, 19 de julio de 2010

sangre

La ilusión le abrió el cráneo, cuando cayó lo hizo en forma de burbuja gigante que al entrar en su hipotálamo se fragmentó en millones de microesferas que se diluyeron en su sangre, poco a poco, lentamente fueron llevándose las ganas de seguir.
La culpa pudo ser del etéreo licor durante el ágape, pudo ser la ignorancia, el intento por ser ingenioso, por hacer una gracia, pero ésta entró en forma de daga perforando hasta el fondo el ventrículo izquierdo del corazón.

Mientras sangraba pudo articular las palabras necesarias para explicar que la habían herido, mientras lo hacía, el coágulo se fue formando hasta tomar la forma necesaria para seguir cogiendo fuerzas y hacer entender que no se puede dejar a una persona sin ilusiones, que sin haber visto la obra de una persona no se puede juzgar su pintura, que no se puede borrar el trabajo sin hacer.

Cuando quiso rectificar ya era tarde, la cicatriz sigue punzando, no importa de qué color sea el hilo de sutura que intente utilizar, ya es muy tarde para intentar repararlo. Ella está herida pero no desfallece en el trabajo, aún tiene más fuerzas para seguir trabajando, demostrará que se equivocó.